El Bar: Otro remate fallido

El Bar
Director
Guion
Álex de la Iglesia, Jorge Guerricaechevarría
Música
Carlos Riera, Joan Valent
Fotografía
Ángel Amorós
Reparto
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Alex de la Iglesia ha rematado mal otra película. Y ya van... demasiadas. Son demasiadas decepciones con planteamientos brillantes, con una dirección impecable, con un gran sentido visual, con buena dirección de actores, buena producción, buena fotografía... pero mal rematadas. Y la verdad es que empiezo ya a cansarme; hasta ahora consideraba a este director uno de los más interesantes del panorama nacional, capaz de recrear unos mundos muy particulares con una visión del cine-espectáculo que pocos realizadores en España tienen; incluso casi le perdonaba los fallos garrafales de (casi) todas sus películas. Pero esto es que ya pasa de castaño oscuro: bueno está caer en el desmadre, en el desfase, en el delirio... pero por mucho que se tuerzan las cosas, hay que mantener una cierta coherencia. Porque no todo vale, no todos los recursos se pueden (ni se deben) utilizar sencillamente porque "queda bonito". Pensaba que la vuelta de Guerricaechevarría -su guionista habitual- iba a ser más fructífera, pero al final, ha servido de poco, porque Alex de la Iglesia ha seguido haciéndolo: ha rematado muy mal su última película, haciendo que vaya paulatinamente degenerándose hasta llegar a un completo sinsentido.

Sobre el papel, el planteamiento es quizás de los mejores en toda la filmografía de este director vasco: un bar a las nueve de la mañana, con un público variopinto, alguien que entra desesperadamente en el cuarto de baño... y a partir de entonces al primero que sale le pegan un tiro que le vuelan los sesos. Y al segundo igual, de manera que nadie, absolutamente nadie, puede salir de allí... ¿qué ha pasado? Esta premisa que parece sacada entre una reflexión social kafkiana y la innegable referencia Buñuelista a "El Ángel Exterminador" podría haber sido muchísimo mejor aprovechada, pero al final se dedica a incluir una serie de referencias tan particulares (y que tantas veces ha repetido) que llegan a cansar. Las referencias bíblicas, los personajes extremos, sucios, gritones, esperpénticos, la desaforada crítica social... son elementos demasiado vistos en su filmografía, que en particular en esta historia no tendrían por qué tener tanta presencia, sobre todo por el grasiento, sucio y desagradable "tour de force" que realiza el personaje de Jaime Ordóñez, tan en el extremo -un sin techo iluminado que ametralla con frases bíblicas sin venir a cuento cualquier secuencia, o que suelta una carcajada grotesca sin venir a cuento en los momentos de mayor tensión- que llega a cansar.

Otro elemento argumental que también es llevado al extremo y que termina por cansar es la grandilocuencia de determinadas frases con un formato visual que las hace supuestamente trascendentales en el guión: momentos en los que parece que se dice algo importantísimo en el que la cámara se acerca, atrona la banda sonora y en contrapicado (engrandeciendo al personaje) alguien suelta un diálogo lapidario. Vale, una vez está bien. Con un personaje, o incluso con dos (ahí tenemos referencias acertadas en "El Día de la Bestia" o en "La Comunidad"...) pero aquí es algo que pasa cada cinco minutos. Y claro, a la tercera o cuarta vez que sucede, ya no solo es que no tenga gracia, sino que sencillamente no vale para nada. Perdón, si que sirve para algo: para darnos cuenta que el recurso está mal utilizado.

El feísmo con el que a Alex de la Iglesia le gusta impregnar -literalmente- sus películas, a base de embadurnar a sus personajes de grasa, suciedad, sangre, y todo tipo de porquerías a sus personajes, está más presente que nunca y tenemos tiempo sobrado de ver a los protagonistas de la historia embarrarse hasta las trancas. El problema es que enmerdar tan profundamente a los personajes -aparte de argumentalmente...- tampoco es que sirva para mucho, resulta innecesario salvo por mostrar la "naturaleza sucia" de la sociedad. Aunque eso ya queda lo suficientemente claro desde el principio así que ¿por qué insistir de manera tan gruesa sobre lo mismo? Eso por no citar muchas incoherencias argumentales (esto es, sentar las bases de lo que van a hacer los personajes con total probabilidad, y luego saltarse a la torera todos esos "pactos con el espectador") que hacen restarle mucha credibilidad a la historia.

Desde luego, no era un fácil envite meter en un sitio cerrado a diez personajes y observar en plan laboratorio cuál es su evolución ante un acontecimiento por menos que preocupante. Y aún más difícil si se quiere mezclar (como se hace en toda su filmografía) terror, humor, crítica social, y suspense. Está claro que aunque "El Bar" está ejemplarmente dirigida, dominando un lenguaje visual que ya lo quisieran muchos realizadores no ya españoles, sino de cualquier punto del mundo, dista mucho de ser una buena película y a partir de los primeros treinta minutos en los que vemos el planteamiento de la historia (y que por cierto, también vemos en el tráiler) el interés va decayendo paulatinamente, quedándose siempre a medias, aburriendo y lo que es peor, fallando en un desenlace que parece estar puesto sencillamente porque tocaba acabar la película. Otro remate fallido. 

TRAILER


La Bella y la Bestia: La vuelta a la Magia de Disney

La Bella y la Bestia
Director
Guion
Stephen Chbosky, Evan Spiliotopoulos (Novela: Jeanne-Marie Leprince de Beaumont)
Música
Alan Menken
Fotografía
Tobias A. Schliessler
Reparto

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Reniego mucho del mercantilismo de Disney. Sobre todo cuando quieren hacerlo de manera chapucera, intentando ganar desesperadamente (y desaforadamente) el mayor dinero posible con todo su arsenal de merchandising, parques temáticos y demás, apostando por el "toma el dinero y corre" más salvaje y convirtiendo sus películas en enormes anuncios de lo que venden. Pero ojo, no nos olvidemos que Disney es quizás una de las mayores (y mejores) factorías jamás creadas en la historia del cine. No nos olvidemos de verdaderas obras maestras como "Blancanieves y los siete enanitos", "El libro de la Selva", "Bambi" y la reinvención en la época Alan Menken a principios de los noventa del pasado siglo con "La sirenita" y las que siguieron. Verdaderas páginas doradas del séptimo arte, auténticos prodigios que tenían guiones brillantes, diseños artísticos espectaculares y partituras y canciones inolvidables.

Paulatinamente, esto ha ido degenerando impulsado por una estructura comercial que imponía hacer una película de estas características al año, y esto derivó en una notable bajada de calidad: por muchos medios técnicos y artísticos que se tengan, no se puede forzar la ejecución de una obra maestra al año, ya que todos los títulos antes mencionados tardaron incluso décadas -cuando menos, lustros- en crearse.

Pero hay que reconocer que Disney ha sabido reinventarse, volviendo a poner en valor toda la magia de la factoría con una fórmula que sobre el papel no es nada en especial, pero que ha originado un resultado sencillamente espectacular: si las películas de animación Disney con números musicales ya se han convertido en clásicos, y se han podido trasladar con personajes reales al teatro musical, cosechando grandes éxitos en Broadway y en todo el mundo... ¿por qué no hacer versiones cinematográficas también reales de estas películas?

O sea, reinventar la rueda. Y conseguirlo, porque esta nueva versión de "La Bella y la Bestia" -gran éxito de la época gloriosa Menken de 1991- no solo actualiza a la versión de animación, sino que recoge lo mejor de la versión del teatro musical y alcanza un nivel altísimo, heredando lo mejor de ambos mundos y conformándose en un producto que desarrolla además varias líneas argumentales (el padre de Bella, la relación de Gastón con Lefou, los sirvientes de la Bestia...) de manera eficaz. Más de dos horas de espectáculo, rodado con gran acierto por Bill Condon, lleno de magia, música y la mejor tradición Disney. Aunque nos conozcamos de memoria todo el argumento -e incluso las partes musicales, que son traslación directa de la otra versión de animación- seremos capaces de disfrutar con la historia de amor entre la curiosa e inteligente campesina y el príncipe maldito convertido en un monstruoso ser.

Confieso -mea culpa- que esta película me parecía totalmente prescindible, ya que la versión de 1991 animada era de mis preferidas de la reinvención de Disney de la época Menken, pero ahora se ha echado toda la carne en el asador para llegar a una verdadera maravilla, de producción artística exquisita, de elección de casting perfecta -con la única excepción quizás de la sosita Emma Watson, claro que ¿qué mejor que la más aventajada alumna de Hogwarth (con permiso de su compañero Harry Potter) para lidiar con un castillo encantado?- y con números musicales adaptados magistralmente y que en nada desmerecen de la versión animada.

Una experiencia realmente sorprendente que es capaz de cautivar literalmente a todos los públicos -en la sesión a la que asistí el variopinto público (entre los que estaban adultos, niños, adolescentes...) al finalizar se levantó de la silla y aplaudió- y que hace pensar que Disney ha encontrado una nueva mina de oro, a la que de seguro le sacará todo el provecho (y más): volver a humanizar a todos sus personajes de animación y llevarlos a la gran pantalla. Ya han tenido la experiencia de hacer lo contrario durante décadas (con todo tipo de animales, cosas...) y ahora lo hacen a la inversa, bordándolo en "El libro de la Selva", y ahora con "La Bella y la Bestia". Tenemos magia Disney para rato. 

TRAILER


'Alien: Covenant' revelará el origen de los xenomorfos dándole un nuevo sentido a la saga

'Alien: Covenant' llegará a las salas el 12 de mayo y supondrá por ahora, la última entrega de la saga 'Alien' iniciada por Ridley Scott con 'Alien, el octavo pasajero' en 1979, y se ha revelado un gran spoiler que no solo afectaría a la última película, sino que tendría importantes repercusiones para el resto de la franquicia.
The Verge publicó una descripción de la escenas que pudieron ver en el adelanto de la película que se mostró en el festival SXSW en el que Ridley Scott organizó una proyección de 'Alien, el octavo pasajero' y un avance de 'Alien: Covenant', que mostraba dos momentos clave de la película y una revelación que cambiaría la historia de 'Alien' tal y como la hemos conocido a lo largo de sus 38 años de historia.
 'Alien: Covenant'
En el avance vemos que David, el androide interpretado por Michael Fassbender es sin duda el mismo personaje que aparece en 'Prometheus' y lleva a Christopher Oram, capitán de la Covenant interpretado por Billy Crudup, a través de su taller de los horrores donde le va mostrando diferentes mutaciones de las criaturas y le explica que ha estado tratando de entender a los alienígenas descubiertos en 'Prometheus', llegando incluso a confeccionar nuevas versiones. David lo lleva a una pequeña cámara con cuatro huevos que parecen idénticos a los que pudimos ver en 'Alien, el octavo pasajero' y donde se encuentra "madre", un anfitrión que espera pacientemente un cuerpo que le sirva de huésped, y el personaje de Crudup es el primero en la lista para hacerse con semejante privilegio.
 'Alien: Covenant'
Si conectamos con la película de 1979 llegamos a la conclusión de que el Alien original no fue el resultado de la evolución o de la selección natural, sino que fue una criatura potencialmente peligrosa y extremadamente letal criada intencionalmente por el personaje de Fassbender. Si esto es cierto y no se trata de un malentendido, esta escena modificaría el significado de toda la franquicia.
Una de las premisas de 'Alien' era la lucha del hombre frente a la naturaleza. El hombre ha conquistado el espacio y ha comenzado a colonizar la galaxia, pero una criatura terrible convierte a los hombres en huéspedes y sale de sus pechos desafiando su lugar en el universo. El hombre es capaz de crear vida artificial, de producir armas letalmente avanzadas, pero si existe un enemigo con el que el ser humano no puede luchar es contra la selección natural.

El origen de la criatura

A pesar de los cambios sufridos en las diferentes entregas, la criatura de 'Alien' ha mantenido su estatus terrorífico. El Xenomorfo no se parece a nada, no hay ningún ser comparable. Parece un cadáver parido por un insecto. Han sido tantas veces las que lo hemos visto, y con tantas modificaciones e hibridaciones que ya no sorprende a nadie.
 'Alien: Covenant'
La nueva revelación de que la criatura de H.R. Riger es una creación intencional del androide David puede que decepcione a muchos. Ridley Scott ha visto durante todos estos años cómo el éxito de su franquicia era una verdadera montaña rusa y parece que ha tenido tiempo para pensar en cuál sería el verdadero origen de la criatura y dar por fin una respuesta al público.
El hecho de que Alien sea el producto de una creación modifica la premisa del hombre contra la selección natural, convirtiéndola en una historia de Inteligencia Artificial. Todos nos hemos preguntado de qué tipo de infierno emergió el 'Alien' ya que siempre ha resultado ser un misterio. El espacio y sus profundidades representan para el ser humano, al igual que las profundidades del océano, el temor de lo desconocido. Ahora podemos rastrear los orígenes del xenomorfo que ya no representa los horrores de lo desconocido sino una metáfora sobre la codicia y la ambición.