El Autor: Las marionetas de Javier Gutiérrez

El Autor

Dirección
Guion
Manuel Martín Cuenca, Alejandro Hernández (Novela: Javier Cercas)
Fotografía
Pau Esteve
Reparto
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Con todo, Manuel Martín Cuenca ha sabido, inexplicablemente, mantenerse en el precario mundo de la industria audiovisual de este país. Incluso con cierto lustre en sus películas, trabajando con lo más granado del mundillo, desde Luis Tosar a Javier Cámara, Leonor Waitling o Antonio de la Torre. Y en su favor, hay que reconocer que su último trabajo protagonizado por Javier Gutiérrez es su mejor apuesta, lo que no quiere decir que sea una buena apuesta. ¿Es interesante? Si. ¿Tiene buenos momentos? También. ¿Tiene -incluso- gracia? Pues también. Pero... ¿Es una buena película? Pues no, mire usted.

Y no lo es porque Martín Cuenca solo ha acertado en realidad una vez en el cine, con "La Flaqueza del Bolchevique", basada en una novela de Lorenzo Silva. Fue una película de esas que a uno le salen casi sin querer, pero que da en toda la diana; conjunción de factores, momento adecuado, sitio adecuado... el caso es que le granjeó del tirón toda la credibilidad de los profesionales del cine en este país, cuando no de la dramaturgia, de la literatura...convirtiéndolo del tirón -e injustamente- en un director de culto. Quizás ese éxito y prestigio le diera alas para poder seguir haciendo lo que él consideraba -a mi juicio, equivocadamente- el mejor cine. Y lo que es peor, utilizando los mejores recursos para sus películas (por ejemplo, "Caníbal" tiene una fotografía y producción exquisitas, amén de la brillante interpretación de Antonio de la Torre y es una auténtica tortura para el espectador, y no ya porque el protagonista sea un psicópata, sino porque como película es un plomo insoportable).

Martín Cuenca vuelve a tomar a la literatura como punto de partida, ya que la novela del siempre magnífico Javier Cercas sirve como pretexto para ahondar en la vida de un mediocre absoluto con ínfulas de autor, de esos que pasan a la historia. Y claro, las ganas, porque en realidad es un empleaducho de notarías que encima ve cómo el éxito literario le llega a su mujer con una novelita que se convierte en un best-seller. Y cuando ella le pone los cuernos, decide irse a vivir solo a un edificio para buscar "su voz interior" como escritor, y es entonces cuando se desatan todos los acontecimientos...

El recurso de mostrar el ecosistema de un edificio, como hicieran en su día Jeunet y Caro en "Delicatessen", Alex de la Iglesia en "La comunidad", o si nos ponemos más exquisitos, Polanski en "El quimérico Inquilino" es de lo más agradecido, sobre todo por asomarse a las miserias y grandezas del género humano, que intenta cuidar su "cueva" igual que ancestralmente lo hacían los hombres de neanderthal y Cromañón. La gracia aquí es que nuestro protagonista se erige como una especie de bardo que utiliza todos esos fragmentos de realidad para hacer su propia elegía de la humanidad. Y cuando no coincide con sus planes, pues nada, manipula, tergiversa, utiliza y destroza todo lo que le conviene para que encajen las cosas, como una especie de perverso maestro de marionetas. O sea, como hacen todos los autores al fin y al cabo ¿no? De hecho, su visión psicopática de todo, prevaleciendo su interés por encima de sus vecinos, observados como insectos desde la óptica de un microscopio, es algo que podría haberse utilizado mejor para bucear en la mente del autor, y que a la postre, ha quedado trazado con unos cuantos brochazos. Claro que la diferencia está en la realidad y la ficción... ¿o no?

Aunque la austeridad narrativa y visual de Martín Cuenca sigue presente, hay una cierta evolución y alegría en las imágenes, que encima son de Sevilla, dotando al producto de vistosidad. No obstante, esa parsimonia en la factura por una vez funciona para el discurso que intenta articular y donde sin lugar a dudas la excelente interpretación de Javier Gutiérrez supone un pilar básico y fundamental de toda la historia. Impresionante trabajo de Gutiérrez, que nos hace ver que es sin lugar a dudas uno de los mejores actores que existe en nuestro país. Tampoco podemos olvidar a Antonio de la Torre, que brilla como siempre con un excelente registro. 

Sin hacer aspavientos, "El Autor" es una película que tiene su gracia, devanada entre una mordaz comedia vodevilesca, donde en una casa se abren y cierran puertas, entrando y saliendo personajes a cada cual más rocambolesco -impagable la portera del edificio...- y una visión negrísima de la sociedad, desde dentro y desde fuera, en una mirada tan escéptica como ácida y desesperanzada. 

TRAILER


La liga de la Justicia: La "marvelización" de DC

La Liga de la Justicia
Dirección
Guion
Chris Terrio, Joss Whedon (Historia: Zack Snyder, Chris Terrio)
Música
Danny Elfman
Fotografía
Fabian Wagner
Reparto
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Productora
DC Comics / DC Entertainment / Dune Entertainment

Decididamente, Warner y DC están un poco perdidos: no terminan de concretar sus franquicias de superhéroes, y las mescolanzas que realizan ni son un sí, ni un no, sino todo lo contrario: el  intento de Snyder de crear una saga de adaptaciones de cómics más seria y profunda que las que realiza la Marvel (Disney) ha sido infructuoso, tanto por el resultado, como por la inclusión de Whedon -director de "Los Vengadores"- en el guión (y según dicen, en buena parte de la dirección) para así "marvelizar" el producto final, que no terminaba de convencer a Warner, llegando rodar nuevamente algunas partes de lo que ya estaba rodado. ¿El resultado? Pues una especie de extraño híbrido -un auténtico Frankenstein-, que comparte las supuestas ideas rentables de Marvel (el humor, la creación de un supergrupo para frenar una invasión extraterrestre con miles de monstruitos revoloteando por la atmósfera terrestre...) y algún ramalazo más "serio", que proviene de la faceta más adulta de DC, en su época de Miller, Ross, etc.

Y para dejarlo claro desde ya, como debería ser lógico en la promoción de la película -de manera que no lo considero spoiler ya que ¿qué sería La Liga de la Justicia sin el hombre de acero?-: sí, Supermán APARECE. Y bien. Y forma parte de La Liga de la Justicia, no es un simple cameo. Una vez desentrañada la gran incógnita que envuelve al estreno de la cinta, decir que son precisamente las partes con Supermán las más lucidas, efectivas, vistosas e interesantes de toda la película (a pesar del extraño gesto que tiene Cavill, al haberle borrado digitalmente el bigote que tenía cuando tuvo que repetir un nuevo metraje, añadido en el guión por Whedon y que por cierto, ha sido un gran acierto). La historia es bien simple: Bruce Wayne/Batman y Diana Prince / Wonder Woman forman un equipo de metahumanos (tal y como se describe en la anterior película de Warner/DC "Batman Vs. Supermán: el amanecer de la justicia") para frenar una invasión extraterrestre.

Resultan un poco frustrantes algunas cosas: A) El personaje de Aquaman, una reinterpretación libérrima del personaje, ya que además de no puntualizar quién es, y qué hace (¿es humano? ¿Es atlante? ¿Quiénes son los atlantes? ¿Qué poderes tienen?...) añade poco a la historia. B) Uno de los miembros fundadores de La Liga de la Justicia, Linterna Verde, ni está ni se le espera (aunque en un determinado momento del film haya una referencia a los Green Lanterns Corps...). C) ¿Por qué se han empeñado en el marketing de la película en ocultar la presencia de Supermán? y para rematar D) ¿Por qué han elegido a uno de los peores malos de la historia del cine en las películas de superhéroes? (Aunque Steppenwolf fuera creado por el gran Jack Kirby, en esta película no es más que un muñeco infográfico bastante mal realizado y con interés cero patatero... con la de personajes fascinantes como Brainiac, Luthor, Darkseid, Joker, etc. que podrían haberse sacado...). Si a todo ello le añadimos que el desarrollo de la película es tan simple como el mecanismo de un chupete (presentación de todos los miembros, primera batallita que como suele pasar, resulta un fracaso, y gran batalla y mascletá final, donde evidentemente, todo termina por arreglarse...), resulta, como digo, bastante frustrante. Básicamente, porque a día de hoy el universo DC tiene la suficiente enjundia argumental como para poder sacarle muchísimo más partido, en vez de apostar por el público adolescente e infantil menos exigente para rentabilizar el merchandising y las entradas a las atracciones de los parques Warner, algo exactamente igual que hace Disney en los suyos con las películas Marvel. El sueño de todo ejecutivo: encontrar una fórmula en las películas que funcione y no preocuparse más que aplicarla y venga a trincar millones.

Tengo que reconocer que Affleck es quizás uno de los mejores Bruce Wayne/Batman de la historia (aunque en la película se le ve un poco desganado...), y que Cavill también está genial como Clark Kent/Supermán. Incluso puedo llegar a comprar a Ezra Miller como ese jovenzuelo perroflauta que en realidad es Flash, pero todo lo que me gustó Gal Gadot en su película en solitario como Wonder Woman, aquí la veo estática, inexpresiva, sin aprovechar al personaje ni a sus recursos. Lo mismo me sucede con Ray Fisher, cuya esforzada interpretación como Cyborg me sobra -más por el personaje en sí, que por su registro- y no digamos con Jason Momoa y su tremendamente macarra Aquaman, la antítesis del educado, refinado y exquisito príncipe de Atlantis, todo un dechado de aristocracia.

A pesar de que los efectos visuales resulten tan chocantes y digitalmente falsos como los de Los Vengadores (muñequitos voladores a manta, como con los Chitauri de la primera película, y los androides de Ultrón en la segunda...) la cinta tiene momentos de acción que no están mal, e incluso de gran espectacularidad. Pero todo queda deslucido, hay demasiada presencia de efectos digitales, todo resulta muy artificial -incluso Steppenwolf desaprovecha la gran capacidad interpretativa del excelente Ciaran Hinds, que lo interpreta-.

Me pasó algo realmente sintomático en la sala abarrotada cuando vi la película: había público de todas las edades y los más pequeños (hasta los 15 años) aplaudieron a rabiar, encantándole la película de principio a fin, con grandes gestos y demás. Pero curiosamente, el público que tenía más de 15 años en adelante, salió bastante decepcionado de la proyección. Esta bizarra polarización se deba probablemente, por la banalización "marvelizada" de todo este universo DC. Tengo verdadero interés en la evolución que tendrán los superhéroes Marvel en las películas de la Warner, especialmente Supermán -que repito, está fenomenal en esta Liga de la Justicia- y por supuesto, Batman -al parecer Affleck ha manifestado que quiere seguir protagonizando la nueva película por separado del hombre murciélago.

Como juguete de divertimento y evasión ligera, sin mucha profundidad, es una película disfrutable, entretenida, e incluso se permite el lujo de tener momentos cómicos que encajan (sobre todo los que vienen del personaje de Flash, que se ha erigido en el elemento que desdramatiza muchas escenas), aunque se den demasiados chistes a lo largo del desarrollo de la historia , y se intente desesperadamente en contentar a todo tipo de público (infanil, adolescente, aulto, amantes del cómico, gene que no ha visto jamás un cómic...), ...), utilizando todo tipo recursos, incluidos los temas principales de Batman (creado por Danny Elfmann) y Supermán (creado por John Williams, y que estará en el inconsciente colectivo de todos.   

Como amante de los cómics, del cine, realmente esperaba más de los superhéroes más icónicos, y del supergrupo más importante en la historia de las novelas gráficas. Con lo fácil que hubiera sido adaptar "Justice", el cómic realizado por Alex Ross para La Liga de la Justicia... 

TRÁILER


Oro: Oro parece. Plata no es. Es LATÓN del malo.

Oro
Director
Guion
Agustín Díaz Yanes, Arturo Pérez-Reverte (Historia: Arturo Pérez-Reverte)
Música
Javier Limón
Fotografía
Paco Femenía
Reparto
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Después de ver "Oro", tengo claro quién es el director más inteligente de la historia del cine español: Agustín Díaz Yanes. Y no es que lo sea porque haya adaptado a Pérez Reverte, ni por sus premios Goya por "Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto", ni por nada. Es sencillamente que con cinco películas que ha hecho, ha sido capaz de vivir del cine en este país, por toda la cara, haciendo cada vez peores películas. Y lo más alucinante, ¡es que sigue haciéndolo y le siguen pagando por hacerlo!

Si con "Alatriste" se fundió la friolera de 25 millones de euros para hacer una especie de Frankenstein de varias novelas de Pérez Reverte, fracasando estrepitosamente con un producto realmente malo (que recaudó en todo el mundo unos 20 millones de euros...), ahora ha hecho lo mismo, sólo que con 8 millones de euros: basándose en un relato inédito de Pérez Reverte -que es un excelente escritor pero un pésimo guionista, baste ver "Gitano" o "La Reina del Sur"- el autor vuelve perpetrar junto con Díaz Yanes un guión no ya malo, sino directamente infantil por su obviedad. Además de un arranque donde se llevan más de cinco minutos de voz en off para explicar quiénes son todos los personajes -o sea, el anti-cine absoluto, contarte a viva voz (y encima, a través de varios personajes...) en vez de contártelo a través de la acción, de las imágenes- hay líneas de diálogos totalmente reiterativas, no hay subtexto (esto es, que los personajes dicen hablando lo que estamos viendo...).

El argumento es tan simple como el mecanismo de un botijo: en el marco de la conquista de América en pleno siglo XVI, un grupo de soldados españoles va por la jungla en busca de una famosa ciudad donde los tejados de las casas son de oro, o sea, el famoso "El Dorado". Pero como todos son unos avariciosos, unos delincuentes y unos bestias, se van a ir matando entre ellos -cuando no mueren a manos de todas las vicisitudes de la jungla, ya sean caimanes, serpientes, indígenas, etc.- para llevarse la morterada, porque a cuantos tengan que repartir, mejor. A eso le añadimos una ridícula trama amoroso/sexual entre la mujer del capitán y uno de los soldados. Fin.

Además del completo aburrimiento que supone una historia que avanza a base de peleas a espada y machetazos (que no se ven, la acción está pésimamente rodada...) dejando muertos después de cada finta, la película -que recuerdo, ha costado 8 millones de euros que no se ven EN NINGÚN MOMENTO en la película ¿dónde habrán ido a parar? (me temo que al mismo lugar donde han ido los 25 millones de "Alatriste"...)- tiene un sonido realmente espantoso, ya que no se entiende absolutamente nada a prácticamente ningún actor. Entre este parche técnico insalvable y la pésima dirección de actores (convirtiendo, por ejemplo, a Jaenada en una especie de ridículo Capitán Garfio, poniendo cara de malo al estilo de una marioneta infantil) es una lástima que la magnífica factura con fotografía de Paco Femenía y banda sonora de Javier Limón sea empleada para envolver este verdadero fiasco que no solo aburre soberanamente, sino que resulta indignante ver desperdiciados todos los recursos que la raquítica industria cinematográfica española (si es que existe) puede ofrecer a la hora de hacer una película.

No es que le vaya a pedir a Yanes que hiciera la maravilla que hizo Mel Gibson en "Apocalypto", con esa jungla americana de fondo, para conjugar una película de aventuras. Ni siquiera le pediría que emulara el lirismo y la metafísica de Herzog en "Aguirre o la Cólera de Dios", pero por lo menos, que se hubiera visto "Depredador" de McTiernan para que aprendiera a contar una historia interesante en una jungla y con acción. Así es como se hace el cine. Claro que ¿"Oro" es cine? Parece cine, se vende como cine, e incluso puede sonar como cine. Pero desde luego, no lo es. Es un timo. Un gran timo, diría yo. Menos mal que ahora faltan otros diez años para ver la siguiente película de Díaz Yanes...

TRÁILER