Heath Ledger quería seguir interpretando al Joker en otra película de Batman

Tras años de especulación sobre cómo pudo afectar la intensidad de la interpretación del Joker al difunto Heath Ledger, ahora su hermana habla sobre lo que significó para el actor poder interpretar al malvado enemigo de Batman en la saga de Christopher Nolan y cuáles eran sus intenciones reales sobre la franquicia.
Joker

Así lo recogen las declaraciones de Kate Ledger al medio News.com.au:
"Estaba tan orgulloso de lo que había hecho en 'Batman'. Y sé que tenía planes para otra 'Batman'. Le encantaba trabajar con Chris Nolan, Christian Bale y Gary Oldman. Él pasó el mejor tiempo posible haciendo esa película ".
Como recordaréis, Heath Ledger falleció antes de poder ver terminada la película 'El Caballero Oscuro', por la que fue premiado de forma póstuma con el Oscar a mejor actor secundario por su memorable interpretación, lo que hizo muchos especularan sobre la repercusión de esta interpretación con su estado mental. Algo que según su hermana no puede estar más lejos de la realidad.
"Era una persona muy feliz y tenía grandes planes para su futuro", señaló su hermana. "Hablé con él la noche antes de morir y nos reímos y bromeamos".
"Cuando llegó a casa en Navidad no podía esperar para contarnos todo sobre el personaje, él hacía la voz y se reía, mostrándonos todos los ticks. Nos lo pasamos muy bien."
Soy Heath Ledger

Yo soy Heath Ledger

A pesar de la reticencia inicial de toda la familia de Ledger, salió adelante una película documental que recoge la vida y trabajos del actor en los momentos más representativos de su carrera y, después de tanto tiempo, la familia parece haberle dado el visto bueno.
"No podíamos y no lo hubiéramos hecho antes, eso es seguro. Fue doloroso, por supuesto. Pero creo que toda nuestra familia se ha dado cuenta de que en realidad nunca se va a ir", expresó Kate. "Él siempre está ahí cuando enciendes el televisor o cuando oyes a alguien hablar, así que creo que ha sido una forma realmente encantadora de rendir homenaje a su vida y reflexionar sobre lo maravilloso que era y el tiempo increíble que tuvimos con él".
La película documental 'Yo soy Heath Ledger' llegó a la televisión el pasado año tras una gran expectación actualmente está disponible en España bajo demanda en plataformas digitales.   

Tres anuncios en las afueras: Dostoievski en la Norteamérica profunda

Tres anuncios en las afueras
Dirección
Guion
Martin McDonagh
Música
Carter Burwell
Fotografía
Ben Davis
Reparto
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Confieso que sobre el papel, esta película no me interesaba lo más mínimo. Si bien es cierto que los anteriores trabajos de este director "Escondidos en Brujas" y "Siete Psicópatas" tenían cierta gracia e interés, no podía imaginarme en absoluto la madurez, profundidad y calado de esta pequeña película en planteamiento, pero elefantiásica a la hora de hablar de redención, crimen, castigo, soberbia y toda la galería de pecados capitales de la humanidad, enmarcado además en la Norteamérica profunda. Un viaje fascinante a la psicología del hombre a través de una reconocible galería de personajes que encajan con ese nuevo género que podríamos denominar "neowestern", por aquello del tipismo. Esta película es como una prolongación de los Coen, incluyendo a su actriz preferida Frances McDormand (y esposa de uno de los dos hermanos). Es como si Dostoievski se hubiera aliado con los Coen para hacer esta película, escrita y dirigida por el londinense Martin McDonagh, que paradójicamente ha sido capaz de retratar mejor que nadie a los norteamericanos a través de su óptica británica. Y que encima, ha sido capaz de dotar a toda la historia con un vitriólico sentido del humor, que además hace que se te congele la risa en los momentos más inesperados.

El planteamiento es tan fascinante como insólito: una mujer contrata tres enormes vallas publicitarias demandando la atención de la policía local cuando no consiguen resolver el caso de su hija violada y asesinada cruelmente. Claro que la complicada situación de la mujer y la aún más complicada situación del pueblo -Ebbing, Missouri- va a convertir todo en un caldero donde hervirán todo tipo de motivaciones personales, desde el ayudante del jefe de policía -un verdadero psicópata alcohólico y racista- hasta el propio sheriff, un buen hombre de familia diagnosticado de cáncer.

Aunque es cierto que hay una tendencia en el film a "explicarlo todo", abusando de diálogos supuestamente ingeniosos, el resultado es una película muy conmovedora, llena de carne, de sangre, de alma, de emociones que van sucediéndose poco a poco, en oleadas. Y lo mejor es que aunque las veamos venir -no hay que ser ningún genio para ir viendo la evolución de la historia- resultan igual de efectivas. Por supuesto, que dos de los grandes pilares del film son Frances McDormand -que ya ha ganado un merecidísimo Globo de Oro por esta interpretación- y Sam Rockwell, un actor que siempre acierta en su interpretación, llena de matices -que también ha ganado merecidísimamente el Globo de Oro por esta interpretación-. También merece la pena recordar al gran Woody Harrelson que encarna a un bonachón sheriff que se ve sobrepasado por los acontecimientos, pero que termina aportando su propio granito de arena a la situación de la manera más inesperada.

Uno de esos pequeños regalos que te hace la cartelera, así como el que no quiere la cosa, y que puede cosechar bastantes premios en los próximos Oscars. Con toda la razón, porque rara vez tenemos oportunidad de ver con tanta naturalidad, toda la gama de emociones en un entorno tan hostil como la Norteamérica profunda, con virtudes y sus defectos. Con sus luces y sus sombras. Con su infierno y su paraíso. Con su crimen y su castigo.

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Los archivos del Pentágono: Todo muy correcto...¿Y?

Los archivos del Pentágono
Dirección
Guion
Liz Hannah, Josh Singer
Música
John Williams
Fotografía
Janusz Kaminski
Reparto

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Aunque Spielberg ha hecho muchas de las mejores películas de la historia del cine, redefiniendo incluso géneros cinematográficos, también ha metido la pata a base de bien en varias de sus películas que son, sencillamente, aburridísimas. Incluso insoportables. Resulta chocante que un director que ha logrado (re)escribir con la mejor caligrafía el cine de aventuras más frenético con "En busca del arca perdida", también haya hecho la plomiza e innecesaria "Lincoln". Que el director que le dio la vuelta a la visión de los contactos humanos con alienígenas en "Encuentros en la tercera fase" y "E.T., el extraterrestre" también haya dirigido la fantasmada incoherente de "1941" o el tostonazo teatralizado de "Caballo de Batalla" es ciertamente desconcerante. Que alguien que (re)inventara el género del terror con "El diablo sobre ruedas" y sobre todo con la obra maestra incontestable de "Tiburón" también haya dirigido productos tan olvidables como "Amistad" o "La Terminal" es algo digno de estudio.

Dejando a un lado la maestría audiovisual de un verdadero genio, que tiene probablemente una de las mejores capacidades en narrativa cinematográfica jamás vistas en la historia del cine, la elección de sus películas parece obedecer tanto a su propio capricho como a prebendas comerciales de algunas productoras, que son capaces de aceptar los proyectos del midas de Hollywood a cambio de que acepte dirigir otras películas menores, productos impropios del empaque de este director. Y aunque nos hayan vendido esta película como la gran revisión de la libertad de expresión y prensa en la norteamérica contemporánea, una precuela de "Todos los hombres del pesidente" de Pakula, en el momento en que el Washington Post se convierte en un periódico de repercusión nacional, el resultado es bastante poco satisfactorio. Tan poco satisfactorio, en una historia tan pequeñita, que nos quedamos sorprendidos cómo se puede hacer una película con ese despliegue de narrativa para contar una chorradita, que además no tiene la capacidad de hablar de esos grandes temas presentes en la historia del arte (o sea, la superación personal, el amor, la familia, etc.).

Resulta que en 1971 el Washington Post -un periódico hasta ahora con vocación local- se arriesga a sacar unos secretos gubernamentales sobre la posición del gobierno de los Estados Unidos en el caso de Vietnam. Y los sacan. Y consiguen que la justicia les de la razón por informar a los ciudadanos norteamericanos sobre el caso. Fin. Esa es la historia. En eso es en lo que se centra la película. No habla de personajes, no habla de las motivaciones personales de Katherine Graham, primera mujer editora del Post, ni de Ben Bradlee, director del periódico. Habla de la carrera contrarreloj por publicar esos controvertidos papeles llenos de secretos gubernamentales. Fin.

Lógicamente, cuando uno es norteamericano seguro que le interesa muchísimo la historia de uno de sus medios de comunicación decanos. Pero ¿y si no eres norteamericano? ¿Le interesaría mucho al público norteamericano, por ejemplo, que el diario El País publicara los archivos secretos de la transición democrática española, o del conflicto de la invasión del Sahara por Marruecos en 1975? Pues no, salvo que la película, además de centrarse en el acontecimiento histórico, contara además temas universales (como hemos dicho antes) y que siempre son los mismos, seas norteamericano, sudanés, español, italiano, griego, esquimal o finlandés.

De la misma manera que Spielberg la cagó cuando al hacer "Lincoln" se centró en la aprobación de la enmienda que prohibiera la esclavitud en Estados Unidos y no en el personaje histórico y en su fascinante biografía, ahora ha vuelto a hacerlo cuando no habla de otra cosa que de publicar una noticia sobre la Guerra de Vietnam, preámbulo de lo que luego sucedió con Nixon y el Watergate, que hizo dimitir al presidente. A diferencia de Pakula, que hacía un viaje fascinante hacia los personajes de Woodward y Bernstein, la esencia misma del periodismo y sobre los derechos de los ciudadanos y la libertad de prensa (algo absolutamente universal), en este caso hablamos de un conflicto político/militar que afectó a Estados Unidos (y a Vietnam, claro) y a un medio de comunicación.

Si bien es cierto que cuanto más pequeñas y locales sean las historias, más universales suelen ser, en esta ocasión toda la brillantez de Spielberg no ha sido suficiente como para interesarme lo más mínimo, llegando a ser bastante pesado y lento el desarrollo. Ni siquiera la dirección de actores es especialmente brillante, llegando a rayar en la caricatura tanto Tom Hanks como Meryl Streep. Y todo el aparataje del equipo spielbergiano habitual (Janusz Kaminski en la fotografía, John Williams en la música, etc.) queda desvaído, utilizado en dar empaque a algo que no lo tiene.

Muy decepcionante, y lo que es peor, muy aburrida. Uno se lleva todo el tiempo observando desde una fría y gran distancia una historia que está muy correctamente contada, pero se pregunta constante constantemente ¿Y? ¿Qué es lo que quieres contarme? Y cuando descubrimos que en realidad aquello que nos quieren contar es una verdadera chorrada, nos quedamos bastante chafados. Aunque sea Spielberg. O mejor dicho, sobre todo porque ha sido Spielberg, porque que lo haga otro, pase. Pero que el director de "Parque Jurásico" termine por aburrirte, no se perdona. Nanay. 

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